Los especialistas hacen hincapié en que es fundamental tener en cuenta cómo fue la alimentación previa del animal. La ganancia de kilos debe ser constante para no entrar en una crianza “serrucho”.
La crianza intensiva o crecimiento acelerado surge como una nueva propuesta, que toma como base el comportamiento natural, aplicando los principios del bienestar animal, suministrar leche sin restricciones, en cantidades semejantes a lo que toma la ternera al pie de la madre.
El principal objetivo es lograr terneras sanas y con un peso adecuado para dar servicio a los 12 meses y parir antes de los 22 meses de edad.
Para eso, y lograr altos porcentajes de preñez es fundamental mirar hacia atrás y tener en cuenta cómo ha sido la crianza de las vaquillonas.
“Tenemos por objetivo llegar a un peso y tenemos que saber cómo llegar. Lo ideal es que la ganancia sea constante”, aseguró el veterinario Martín Maciel, técnico del INTA Rafaela.
En relación a las características que debe tener la vaquillona la hora de entrar en celo, el cual se produce entre los 10 y 12 meses, el especialista comentó que “no sólo se empiezan a montar y entra en celo, sino, que empiezan a ovular. Eso se llama pubertad y en la recría intensiva está alrededor de los 280 kilos y con esa edad”.
El veterinario además de saber el animal que tiene delante, tiene que saber cómo fue la recría para predecir lo que va a pasar, en cuanto si libera servicio en ese momento o si demora un poco más.
Crianza “serrucho” en corral y a pastoreo
Maciel destacó que los inconvenientes pueden ocurrir tanto en sistemas pastoriles como en feedlots.
“Las crianzas `serruchos` afectan la ciclicidad, entran en la pubertad pero después no ciclan, vuelven a ciclar cuando compensan y eso puede pasar en corral como en pastoreo”, aseguró.
“Lo que pasa en pastoreo es que en el verano, las vaquillonas que van recibir servicio en mayo, en el verano entran en pubertad donde hay problemas de empaste y si ahí n se cuidan es cuando empiezan los `serruchos´”, comentó el técnico del INTA Rafaela.
En relación a las recrías en corral Maciel explicó que los vaivenes en la alimentación “pueden ser por un problema de falta de algo en la dieta, una formulación distinta o un mes que hubo un desbalance”.
Por último, el técnico recalcó que el “el veterinario debe ver el animal y mirar para atrás para buscar datos y ver cómo fue esa recría para obtener el 100% de la preñez”, finalizó.
redagroactiva.com





