Por las buenas perspectivas climáticas, en la mayoría de los campos hay excedentes de alfalfa. Con una bolsa, para un tambo medio de 120 ó 150 vacas en ordeñe, permite cubrir el requerimiento de proteínas para el período de invierno.
La henificación es la técnica de conservación de alfalfa más difundida en Argentina. En los últimos años ésta técnica está siendo complementada y en algunos casos, reemplazada, por el ensilaje o henolaje debido fundamentalmente a la mayor disponibilidad de maquinarias y a los excedentes de la forrajera.
Si bien no caben dudas que las mejores reservas para la alimentación de invierno son los almacenamientos de sorgo y maíz, el silaje de alfalfa se ha vuelto muy popular y ya hay muchos tambos que lo están utilizando como rutina.
“La alfalfa surge como una nueva alternativa porque a parte de almacenar cantidad de materia seca de muy buena calidad y de muy buena energía, incorpora un ingrediente elemental para la dieta del invierno que son las proteínas”, explicó Sergio Borga, ingeniero agrónomo del INTA Rafaela.
Los investigadores consideran de importancia que comience a implementarse en la planificación de los tambos porque año a año se le exige cada vez más a los rodeo para que logren altas producciones. Además, el silaje de alfalfa es una fuente de proteínas muy buena, de muy bajo costo.
Por las precipitaciones que se están registrando, todos los tambos están con excedentes de alfalfa, donde lo lógico va a ser cortarla para confeccionar rollos. “Pero tenemos condiciones climáticas que no favorecen para el secado natural y hacer buena calidad de rollos. Entonces es un momento oportuno para pensar en el silaje donde la confección es mucho más sencilla y se va a lograr material de calidad”, sostuvo el ingeniero.
A modo de ejemplo, el técnico mencionó que con una bolsa de alfalfa (entre 20 y 22 hectáreas), para un tambo medio de 120 ó 150 vacas en ordeñe, se puede cubrir el requerimiento de proteínas de todo el invierno. “Cuando se ponen esos números, una bolsa de alfalfa equipara a 30 ó 40 toneladas de spelers de soja”, dijo Borga.
Modo de almacenamiento
El sistema de almacenamiento es otra variable a tener en cuenta. El sistema que mejor se adapta a la alfalfa picada es el embolsado debido a que se asegura la calidad y se logran reducir las perdidas con respecto a los silos comunes (búnker o puente).
En lo que respecta al almacenamiento del material como picado o entero (silopaq o rollos embolsados), si se tienen en cuenta todas las medidas que conducen a una buena conservación no hay diferencias entre estos dos tipos de almacenamientos. La diferencia entre ambos sistemas será luego durante su aprovechamiento. Un silaje picado resulta más fácil de utilizar en sistemas alimenticios que usen mixer y de controlar su consumo. El rollo húmedo por otra parte, tiene problemas para ser desmenuzado y es más difícil de controlar el consumo.
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